Muchos jamás habréis oído hablar de este mineral, pero a día de hoy todos tenemos una parte de este mineral en forma de
Tantalio en nuestros móviles, mp3, cámaras digitales, televisiones, neveras, coches, implantes médicos, material de laboratorio, consolas, y otros muchos componentes electrónicos de nuestra vida cotidiana y tecnológica.
En los últimos años la necesidad de este mineral se ha disparado por muchos motivos, pero básicamente a que tiene unas propiedades físicas que le hacen ideal para formar conductores eléctricos para aparatos electrónicos de última generación. Las empresas de todo el mundo han fijado sus miradas en la Republica Democrática del Congo, donde se estima que en su suelo hay más del 80 % de las reservas mundiales de este mineral. Asi se suma a la larga lista de minerales y sustancias que tienen asolado este país, como los diamantes, el oro, la casiterita, el germanio, el europio, el thorio, el petróleo, el uranio, el gas natural….
Como todas estas materias mueven una guerra civil necesaria para que las grandes multinacionales puedan expoliar el país sin tener que pagar los verdaderos precios a los que están valoradas estas materias, para que no haya un gobierno que regule su subtracción y comercio. Y así el sistema retroalimenta económicamente a brutales grupos paramilitares que son los que usan las minas de estos minerales para sufragar su contienda. Pobreza, destrozos medioambientales (intromisión en parques naturales) Hambre, terror, guerra… Eso es el futuro de este país.
Esta información no deja de ser anecdótica, por que ya nos suena, gracias a la película “Diamantes de Sangre” que hace un esquema de la situación en el país. Cambiad diamantes por Tantalio, y el resultado es similar.
La diferencia con los otros minerales y materias primas es que el Tantalio, como otros componentes del móvil tiene ciertamente poca esperanza de vida útil como parte de los componentes tecnológicos. Una poca resistencia al aire (al oxigeno) hace que pierda sus propiedades, y que estos componente no duren más de dos años. Justo, que casualidad, lo que tarde un móvil en empezar a dar problemas, o directamente estropearse.
Así, que al final, la implantación de estos minerales en las tecnologías de uso personal, no solo esclavizan a los hombres, mujeres y niños que substraen este mineral, participan en la comercialización y refinamiento o combaten en la guerra civil. También nos esclavizan a nosotros como consumidores que tenemos la imperiosa necesidad de renovar nuestras pertenencias tecnológicas cada dos años o menos. (Aparte de la necesidad de posesión de productos creada por las maquinarias de marketing y publicadad de las marcas). Todos somos esclavos del Coltán.
Cada día debemos ser más conscientes de estas realidades para ser consumidores más consecuentes, críticos y exigentes. Y motivar nuestras acciones de compra no solo fijándonos en el diseño, la marca o el modelo, si no también en otros aspectos éticos, sociales, ecológicos o políticos. Por que tenemos más poder como consumidores que como ciudadanos, pero eso es otro tema.
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