|
Ya os comenté que me marché con Alex a Ibiza unos días, y que os comentaría la experiencia. Y lo prometido, es deuda.
Salimos de Santander en avión destino Madrid (con Ryanair) Pasando una noche en casa de Quique. Al que damos la gracias, como no, por su hospitalidad y simpatía. Al día siguiente desde Madrid hicimos trayecto en avión con escala en Murcia (San Javier) hasta Ibiza en la compañía Air Nostrum . La verdad que hasta ese momento, todo iba sobre ruedas. Teníamos un subidón de la leche. Por fin, Ibiza, capital de la música Dance, LA ISLA, la fiesta 24 horas al día, 7 días a la semana. Cualquier descripción de lo emocionados que estábamos, sería poco cosa. Por fin, unos fiesteros de buen hacer iban a conocer su Meca, su paraíso.
A la llegada al aeropuerto de Ibiza, todo pintaba bien. Cartelazos de las discotecas míticas, relaciones públicas de las mismas, mucha gente joven... Esto pintaba bien. Después de recoger el coche que teníamos alquilado (que por cierto, de un Ford Ka que teníamos en alquiler, pasamos a una Fiat Multipla, ¡todo un puntazo!) nos dirigimos dirección Cala Bassa, donde teníamos el Camping reservado. De camino ya lo estábamos flipando, nuestros sueños se estaban haciendo realidad minuto a minuto. Solo podíamos ensoñar con lo que nos deparaba la noche...
Antes de ir al camping, paramos por el camino para hacer una compra de comida, agua y por supuesto, cerveza. Siete packs de Seis Botellas San miguel... Total, era el primer día, no había que quemarla... Una vez en el camping nos instalamos, y dándole vueltas al asunto, pasamos de la parcela que teníamos a la zona de acampada libre, por que no teníamos ni media sombra en la parcela. Y al final, el cambio fue bueno ;)
Entre pitos y flautas, montando la tienda y demás, se nos hizo de noche, y había que salir. Cubeta en mano con cervezas y hielo nos dirigimos a San Antonio, la segunda ciudad más grande de la isla, y la que nos pillaba más cerca del campamento base. Allí empezamos a descubrir que algo raro pasaba... ¿Nadie bebiendo en las playas? Eso no es típicamente español, tener una playa de noche y no estar de litros en ella... Bueno, solos, nos bajamos a una zona apartada a tomar unas cervezas mientras en el otro extremo de la playica mirábamos unas terrazas que tenían un buen fiestón. Aunque la música... Demasiado electrónica... Bah, pensamos, "Seguro que hoy es el día de la Fiesta Electrónica, o algo así. "
El caso es que después de haber explorado el terreno, nos volvimos a la tienda a dormir a eso de las dos. Nos queríamos reservar para las 4 noches restantes...
Al día siguiente, haciendo uso de una información que tenía Alex sobre la Isla, visitamos un montón de calas y playas expectaculares. Pasamos casi todo el día conociendo la zona norte y oeste de la Isla. Y la verdad sea dicha, la zona es paradisíaca total. Un agua caliente y cristalina, de un azul que duele. El paraíso, ya digo, si no fuera por que todas las calas tiene su bareto, sus hamacas y sombrillas llenas de guiris. Eso siempre y cuando no hubiera una casa en cualquier lado. En la Isla esta construyen donde se pueda poner un ladrillo. ¿Protección del Litoral? ¿Eso qué es? Casas, más bien mansiones, aprisionan cada centímetro cuadrado de las playas y calas, rompiendo la hermosa belleza que en esos lugares una vez habitó. Un derroche de ladrillo y cemento. Una pena.
Así todo, merece la pena visitar esas calas. Es, a mi juicio lo mejor que tiene la Isla. Por que lo demás, ahora os cuento.
Después del día de turisteo de nuevo en San Antonio, disfrutamos del "famoso" atardecer en la zona. El atardecer desde el "Café del Mar". Pero ya empezamos con los chascos. Esa zona esta llena de terrazas que a su vez están llenas de guiris que a su vez beben como cerdos consumiciones que oscilan entre los 5 y 15 euros. ¿Romanticismo del lugar? Cero. ¿Atardecer flipi-hippie? ¿Dónde? Es bonito, pero esta masificado a muerte. Mil atardeceres se pueden disfrutar en Cantabria y todo el norte de España en lugares más insospechados, en playas solitarias o cumbres lejanas.
Pero bueno, estamos en Ibiza, así que nos preparamos para ir a salir un rato. Motivo principal por el que fuimos allí, lógicamente. No fuimos por las vistas.
Al llegar a San Antonio, y como pasaría el resto de los días, nos topamos con la fría realidad. La zona de ambiente esta masificada para guiris. Y esta llena de ellos. Españoles, los justitos. Garitos que daba miedo entrar si no eras Hooligan. Cartas en mil idiomas, relaciones públicas que no saben castellano... Y en casi todos los garitos (había en San Antonio bastantes Pubs) ponen o música Electrónica y Hits guiris. Un puta mierda, disculpen mi lenguaje, pero lo que hay es lo que hay. Con una enorme decepción, volvimos a dormir. Lo único que salvo la noche fueron unas Duff que pudimos tomar en una licorería.
Eran las dos, y estábamos durmiendo... IBIZA... Algo falla. Pusimos esperanzas en la capital, Ibiza. Pero la cosa no fue mejor. Al día siguiente conocimos la zona cercana a nuestro camping, bajando hacia al sur, para al final del día acabar en la playa de Embossa, la más famosa de la Isla, hogar del famoso Bora Bora. Allí pensamos que encontraríamos ya fiesta a las 4 de la tarde, o algo de ambiente. ¡FAIL! Lo único que encontramos fue otra playa llena de guiris y garitos que pinchaban en la terraza música electrónica. Y punto. YA empezaba a oler mal todo aquello. Pocos españoles, todos ingleses e italianos que vana su rollo (hice la prueba intenté entablar conversación con esa gente, y nadie me hizo ni caso. Te miran, y directamente te ignoran. Creídos)
Pues nada, después de una ración de playa volvimos al campamento base, y preparamos otra salida nocturna, esta vez a la capital Ibiza. Mal salió la cosa, pues durante en día entraron en el coche y nos dieron el palo. Así que perdimos media noche para poner la denuncia y poco más. Una pena, pero viendo lo visto, no nos perdimos nada.
Al día siguiente, pasamos el día por la capital, conociendo la zona antigua, que esta muy bonita, pero bueno, en un par de horas lo ves. Hicimos tiempo para salir por la capital, y a la noche buscamos la zona del Puerto. Que son cuatro baretos en unos bajos que a las 11.30 de la noche estaban vacíos… Y como no, ponían la mierda de música electrónica esa que taladra cualquier paciencia. Una mierda.
La opción era pues ir a una macro discoteca, pero claro, con tres días en la Isla, ya sabíamos que nos esperaba: hacer una cola de 1 hora para pagar 50 euros y estar hasta las 6 de la mañana que cierran escuchando electrónica y estar rodeados de guiris mega borrachos. Así que no, nos fuimos a dormir.
El día siguiente más de lo mismo, playa por el día, e intentonas frustradas de encontrar ambiente por la noche. Fuimos a las 11 al Bora Bora a privar en la playa. Y otra sorpresa, había cuatro monos bebiendo en la playa. El garito estaba chapado, y había que pagar 20 euros para entrar. Así todo, la música se escapaba y aguantamos un rato. Exactamente hasta las 12 que el Bora Bora cerró. Siempre supusimos que en Ibiza había ambiente en las playas, calas, terrazas… Pero jamás este ambiente de ingleses y música electrónica. Y que a las 12 se iba todo bicho viviente a las macro discotecas esas. Vamos, un Timo como una catedral.
El día siguiente, lo mismo, playa de día, y a la noche nos fuimos a acabar la bebida que nos quedaba. Directamente, solos, a nuestro rollo. En el camping, poniendo nosotros un poco de Rap, se nos arrejunto un gallego y un Italiano con los que al final tomamos unas cervezas. El gallego nos comento que llevaba tres años en la Isla, y el ambiente que hay es el de la música electrónica y de discoteca, de ponerse hasta las patas y punto. Así que mira, por lo menos nos quedamos tranquilos sabiendo que no es cosa nuestra, si no de la Isla.
Después fuimos a San Antonio a beber en la playa. Y por suerte, nos topamos con dos chicas catalanas que se animaron a beber con nosotros. Con la tontería nos dieron las 6.30 de la mañana de risas, de buen rollito en la playa. La ultima noche, y hacemos amigos. Hay que joderse.
A las 10 salía nuestro avión, así que nos retiramos con más pena que otra cosa en esa última noche, para desmontar la tienda, recoger todo, dejar el coche… E irnos a nuestra puta casa, a nuestra puta fiesta. Después de algún que otro incidente con el DNI en Barajas, llegamos a Santander sobre las 5, y a casita.
RPV: En definitiva, Ibiza es todo nombre, fama. Una marca más. Puede que hace 15 años fuese la ostia, pero a día de hoy, o eres inglés, o eres fan de la música electrónica, o te pones de todo menos guapo o eres rico y/o famoso. Por que el ambiente que hay allí es: beber en las terrazas, irse a la discoteca a las 12, salir de ella a las 6 y a dormir. Y punto.
Ya quisiera esta gente tener la fiesta que hay en la península. Me imagino a un guiri en Ribadesella. Seguro que se caga patas abajo.
Tantos años de medios de comunicación metiéndonos pájaros en la cabeza. Ibiza es un buen ejemplo de lo tergiversa y manipulada que puede estar la realidad. Un ejemplo del fracaso del consciente colectivo, de la cultura urbana, llena de creencias, mitos y leyendas que se alejan de la realidad. Realidad que hemos tenido que refutar en persona, por desgracia.
Una marca, como Coca-cola o Audi. Ibiza, una manera de vender turismo con la excusa de la fiesta.
|